La comparación entre yerba mate y matcha es habitual porque las dos ocupan el mismo hueco: gente que quiere dejar el café sin renunciar a la cafeína. Pero son dos bebidas bastante distintas, y la diferencia principal no es el sabor, es qué te bebes exactamente.
La diferencia de fondo: infusión frente a suspensión
Es lo que explica casi todo lo demás.
El mate es una infusión: el agua pasa por la hoja, extrae parte de sus compuestos y la hoja se queda en el recipiente. Al final tiras la yerba.
El matcha es una suspensión: la hoja se muele hasta polvo finísimo y te bebes la hoja entera, batida en el agua. No se descarta nada.
De ahí salen las dos consecuencias prácticas: el matcha es más concentrado por taza, y el mate se toma en muchas cebadas a lo largo de un rato en lugar de en un trago.
La planta no tiene nada que ver
El matcha es té verde (Camellia sinensis), la misma planta del té negro o del oolong, cultivado a la sombra las últimas semanas antes de la cosecha.
La yerba mate es Ilex paraguariensis, un acebo sudamericano. No es un té, aunque se le llame así por costumbre. Si te interesa la comparación con el té propiamente dicho, la tienes en yerba mate o té verde.
Cafeína: el reparto importa más que la cantidad
Las dos llevan cafeína y las dos se perciben distinto a un café solo. La diferencia práctica está en cómo llega.
Un matcha se toma en una taza: la dosis entra de una vez, aunque suele sentirse más sostenida que un espresso.
Un mate se toma en veinte cebadas repartidas en una o dos horas: la misma cantidad total se reparte en el tiempo, así que la sensación es de energía continua más que de subida. Una sesión completa puede acercarse a uno o dos cafés, repartidos en un buen rato.
Lo tienes explicado con más detalle en qué es la mateína en realidad.
Sabor
Son opuestos en textura y bastante parecidos en registro:
- Matcha — cremoso, espeso, dulzón al final, con una nota vegetal intensa. La calidad ceremonial es suave; la culinaria amarga bastante.
- Mate — ligero, sin cuerpo, herbáceo y amargo de entrada. No es cremoso en absoluto.
Los dos son gustos que se educan: ni el matcha ni el mate suelen encantar en el primer sorbo.
Preparación y tiempo
El matcha se prepara en dos minutos: polvo, agua a unos 80 °C, batir con un batidor hasta que espume. Rápido, pero es una preparación cada vez que quieres una taza.
El mate se prepara una vez y dura horas: llenas, colocas la bombilla y vas cebando. Más lento al principio, mucho más cómodo si lo que quieres es acompañar una mañana entera de trabajo.
Ahí está la elección real: taza puntual o sesión larga.
Coste
El matcha de calidad es caro por gramo y cada taza consume una dosis nueva. El mate es bastante más barato de mantener: medio kilo de yerba da para unas tres semanas de sesión diaria.
Cuál elegir
- Matcha — si quieres algo rápido, cremoso y en formato taza.
- Mate — si quieres acompañamiento largo, coste bajo y sustituir varios cafés seguidos por una sola preparación.
Si te decides por el mate, para empezar lo ideal es una yerba suave, sin ahumar y con palo, que es la que menos amarga mientras coges el punto: la Yerba Mate Boldo. Y un mate de acero, que no hay que curar: el Mate Térmico de Acero Inoxidable.
Preguntas frecuentes
¿Puedo moler yerba mate y tomarla como el matcha?
No funciona igual. El matcha se muele en piedra hasta un polvo finísimo que queda en suspensión; la yerba molida en casa se deposita y queda arenosa. Además el matcha se cultiva a la sombra precisamente para eso.
¿Cuál tiene más cafeína?
Por taza, el matcha suele estar por encima. Por sesión completa de mate, se acercan. Depende mucho de la dosis y de cuántas veces cebes.
¿Se pueden tomar los dos el mismo día?
Sí, pero cuenta la cafeína de los dos junta, no por separado.
¿Cuál es más fácil para empezar?
El matcha tiene menos técnica, pero el mate perdona más los errores si eliges bien la yerba.
Si quieres probar el mate sin ir pieza a pieza, el Kit Esencial trae mate, bombilla y yerba en un solo pedido.
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