El mate es un gusto adquirido, y conviene decirlo antes de que lo pruebes: lo más probable es que el primero no te encante. Eso no significa que no sea para ti. Significa exactamente lo mismo que cuando probaste el café solo, la cerveza o las aceitunas.
Qué es un gusto adquirido, en realidad
Nuestro paladar viene con una alarma para el amargor. Tiene sentido: en la naturaleza, amargo suele señalar algo que conviene no comer. Por eso el primer sorbo de algo amargo activa un "esto no" automático.
Lo que ocurre después es que el cerebro aprende. Si a ese sabor le sigue algo bueno —despertarse, concentrarse, un rato agradable— la alarma se va apagando y el sabor deja de leerse como amenaza. Al cabo de unos días, lo que te echaba para atrás es justo lo que buscas.
Le pasó a casi todo el mundo con el café. Nadie nace queriendo café solo.
Cuánto tarda
Con el mate, la mayoría de la gente lo nota en una semana o dos, tomándolo a diario. La primera sesión es la más dura; a partir de la tercera o la cuarta el amargor pasa a segundo plano y empiezas a distinguir el fondo vegetal.
La condición es la constancia. Un mate suelto cada diez días no educa nada: vuelves siempre al punto de partida.
Cómo hacer la transición más llevadera
No hace falta sufrir para llegar. Cuatro cosas que funcionan:
- Baja la temperatura. A 70-80 °C en vez de agua hirviendo el mate es otra bebida. Es, con diferencia, lo que más se nota.
- Empieza por una yerba suave, con palo y sin ahumar. Las ahumadas e intensas son para más adelante.
- Añade cáscara de naranja seca. No endulza, pero el aroma cítrico cambia por completo cómo percibes el amargor.
- Pruébalo frío. Con agua fría apenas se extrae amargor, así que es la versión más amable que existe.
Y si prefieres endulzar mientras te acostumbras, endulza. Es tu mate; ya lo irás bajando. Las opciones están en cómo endulzar el mate.
El error que hace abandonar
Casi nadie abandona por el sabor. Abandona porque probó una vez, con agua hirviendo y una yerba equivocada, y sacó una conclusión definitiva de un experimento mal montado.
Si vas a darle una oportunidad, dale una semana con las condiciones bien puestas. Después decide. Los fallos concretos están en cómo hacer un mate menos amargo.
Qué ganas al otro lado
Cuando el amargor deja de ser un obstáculo aparece lo que hace que la gente se quede: una energía que sube sin pico y baja sin bajón, y un rato de la mañana que es tuyo. No es un sabor que toleras: es un sabor que acabas buscando.
Lo que se nota al mantenerlo está en los 7 efectos reales de la yerba mate.
Preguntas frecuentes
¿Y si después de dos semanas sigue sin gustarme?
Entonces no es para ti, y no pasa nada. Pero antes comprueba que el agua no estaba hirviendo y que la yerba no era ahumada: son las dos causas de casi todos los abandonos.
¿Es normal que el primer mate me diera arcadas?
Con agua muy caliente y yerba intensa, sí, sobre todo en ayunas. Baja la temperatura y tómalo después de desayunar.
¿Se puede empezar directamente por el amargo?
Se puede, y es el camino más rápido. Pero si eso te hace dejarlo, no compensa.
¿El paladar vuelve atrás si lo dejo un tiempo?
Un poco, pero se recupera mucho más rápido la segunda vez.
Para que la primera semana juegue a favor, empieza por una yerba suave y sin ahumar como la Yerba Mate Boldo, o por el Kit Esencial si te falta el equipo.
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