Se puede endulzar el mate, y no pasa nada por hacerlo. Pero antes de echar el azúcar conviene saber una cosa: la mayoría de las veces que el mate amarga demasiado, el problema no es que le falte dulce, sino que algo se está haciendo mal. Vamos primero a eso y después a las opciones.
Antes de endulzar: comprueba estas tres cosas
Si tu mate está tan amargo que no hay quien lo beba, casi siempre es por uno de estos motivos:
- El agua está demasiado caliente. Con agua hirviendo el mate sale insoportable y la yerba se agota en cuatro cebadas. El rango bueno son 70-80 °C.
- La yerba es muy intensa — despalada, ahumada o con mucho polvo. Una yerba suave y con palo amarga bastante menos.
- Has mojado toda la yerba de golpe, así que el amargor sale entero en las primeras cebadas.
Corrigiendo la temperatura, mucha gente descubre que no necesitaba endulzarlo. Lo tienes detallado en la temperatura ideal para el mate.
Azúcar: lo más directo
Una cucharadita por encima de la yerba, en la zona que vas a cebar. Endulza desde la primera cebada y se va perdiendo rápido, así que hay que reponerla cada pocas rondas.
Un detalle práctico: no la eches en el agua del termo. El azúcar disuelta en el termo se lo lleva todo por delante y además cuesta más de limpiar.
Miel: dulce con sabor propio
Aporta dulzor y un fondo floral que se lleva bien con el mate. Se puede añadir directamente sobre la yerba o disolver un poco en la primera cebada.
Ten en cuenta que la miel es pegajosa: la bombilla y el mate se lavan peor, y si el mate es de calabaza, va a retener el olor.
Stevia: dulzor sin azúcar
En hoja seca o en gotas. Endulza mucho con muy poca cantidad y aguanta más cebadas que el azúcar, porque no se disuelve y se va de golpe.
Tiene un regusto característico, algo herbáceo, que a unas personas les encaja y a otras no. Empieza con menos de lo que crees que necesitas: pasarse de stevia es fácil y no tiene arreglo.
Cáscara de cítrico: el truco que no endulza pero lo parece
Un trozo de cáscara de naranja o de limón seca, metido junto a la yerba. No aporta azúcar, pero el aroma cítrico cambia por completo la percepción del amargor y hace el mate mucho más fácil de beber.
Es la opción favorita de bastante gente que empezó endulzando y acabó aquí. Usa solo la parte de color; la parte blanca amarga.
Hierbas: menta, hierbaluisa, manzanilla
No endulzan, suavizan. Una pizca de menta o de manzanilla mezclada con la yerba redondea el sabor y baja la sensación de aspereza. Funciona especialmente bien por la tarde.
Qué hace el dulce con el resto del mate
Dos consecuencias prácticas de endulzar, sea con lo que sea:
- La yerba se lava antes. El dulce se va en las primeras cebadas y a partir de ahí el contraste amargo se nota más.
- Hay que lavar mejor. Cualquier endulzante deja residuo en el filtro de la bombilla. Enjuágala en caliente después de usarla, y si se atasca, tienes el procedimiento en cómo limpiar la bombilla.
Cómo dejar de necesitarlo
El paladar se adapta más rápido de lo que parece. Si quieres pasar al mate amargo, baja la cantidad poco a poco en lugar de cortar de golpe, y apóyate en la cáscara de naranja durante la transición.
Y empieza por la base: para empezar, lo ideal es una yerba suave, sin ahumar y con palo, que amarga bastante menos de entrada. Es el criterio con el que elegimos la Yerba Mate Boldo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede poner azúcar en el agua del termo?
Mejor no. Endulza todas las cebadas por igual, no lo puedes ajustar sobre la marcha y ensucia el termo.
¿Endulzar el mate está mal visto?
No. Endulza si te apetece: es tu mate.
¿Cuál es la opción que menos altera el sabor?
La cáscara de cítrico, porque no añade dulzor sino aroma.
¿Por qué me amarga aunque le eche azúcar?
Casi seguro que el agua está demasiado caliente. Ningún endulzante compensa el agua hirviendo.
Si el amargor es tu tema pendiente, empieza por a qué sabe el mate y por el Kit Esencial, que trae ya la yerba suave con la que todo esto es mucho más fácil.
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