Si estás buscando yerba mate para principiantes, el problema no es que haya poca información: es que casi toda está escrita para alguien que ya lleva veinte años tomando mate. Estos son los cuatro criterios que de verdad deciden si el primer mate te gusta o lo dejas a medias.
1. Sin ahumar, siempre
Es el criterio más importante y el que nadie te cuenta. Buena parte de la yerba que se vende se seca con humo de leña, y ese humo se queda en la hoja. El resultado en la taza es un fondo ahumado, entre tostado y a ceniza, que a quien está acostumbrado le encanta y a quien empieza le suele echar para atrás.
Una yerba secada sin humo sabe a hierba verde, no a barbacoa. Si es tu primer paquete, ve a por esa.
2. Con palo, no despalada
El palo es el trocito de tallo que ves mezclado entre las hojas. La yerba despalada (solo hoja) es más intensa y más amarga; la yerba con palo es más suave y aguanta más cebadas antes de lavarse.
Para empezar, con palo. La despalada es un paso posterior, cuando ya sabes cuánto amargor te apetece.
3. Poco polvo
El polvo es la fracción más fina de la molienda. Un poco es normal y hasta necesario para el cuerpo de la infusión; demasiado tiene dos efectos, los dos malos: te atasca la bombilla y suelta el amargor de golpe en las primeras cebadas.
Se ve a simple vista al abrir el paquete. Si al inclinarlo se levanta una nube verde, esa yerba va a darte guerra.
4. Con reposo
Después de secarse, la yerba pasa meses en reposo. Ese tiempo es el que redondea el sabor y quita las aristas. Una yerba joven, con poco estacionamiento, sabe más agresiva y verde.
No siempre viene en la etiqueta, pero cuando lo pone, es buena señal.
Qué es lo que no debería preocuparte todavía
Hay dos debates que consumen mucha conversación y muy poca diferencia real cuando estás empezando:
- El país de origen. Dentro de un mismo estilo, la diferencia entre dos yerbas de países distintos suele ser menor que entre dos marcas del mismo país.
- Las yerbas saborizadas. Menta, cítricos, hierbas serranas: están bien, pero enmascaran el sabor base. Prueba primero la yerba sola y así sabrás qué estás tapando.
Cuánta comprar la primera vez
Medio kilo da para unas tres semanas si tomas mate a diario, y es suficiente para saber si te gusta. Comprar un kilo de una yerba que no has probado es la forma más rápida de acabar con un paquete abierto en el fondo del armario.
Y una vez abierto, guárdalo cerrado y seco: la yerba pierde aroma con la humedad y el aire. Una yerbera de acero lo resuelve mejor que la bolsa doblada con una pinza.
Nuestra recomendación para empezar
La Yerba Mate Boldo cumple los cuatro criterios de arriba: sin ahumar, con palo, con poco polvo y con reposo. La elegimos exactamente con esta lista, porque es la que perdona los fallos mientras coges el punto.
Si además te falta el equipo, el Pack Descubrimiento trae la yerba, el mate y la bombilla juntos, y te ahorra las dudas de la primera compra.
Si prefieres no ir pieza a pieza, los kits para empezar reúnen todo lo mencionado en un solo pedido.
Preguntas frecuentes
¿Cuánta yerba pongo en el mate?
Unas tres cuartas partes del recipiente. Lleno hasta el borde no deja sitio para inclinarla ni para que el agua circule.
¿Por qué mi primer mate me amargó tanto?
Lo más probable es que el agua estuviera demasiado caliente. El rango bueno son 70-80 °C, no agua hirviendo. Lo tienes explicado en la temperatura ideal para el mate.
¿Cuánto dura un paquete abierto?
Bien cerrado y en seco, varios meses sin perder gran cosa. Lo que lo estropea es la humedad, no el tiempo.
¿Es normal que el sabor no me guste el primer día?
Sí, y muy común. El gusto por el mate se educa, igual que pasó con el café solo. Date una semana antes de decidir.
Si quieres saber a qué te vas a enfrentar antes de la primera cebada, te lo contamos sin adornos en a qué sabe el mate.
Por si te preguntas por qué cada vez ves más gente con un mate por la calle, lo contamos en la yerba mate en España.
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