Elegir el primer mate parece una decisión menor y no lo es: el material cambia el sabor, el mantenimiento y, sobre todo, las probabilidades de que sigas tomando mate dentro de un mes. Los que vas a encontrar son acero, vidrio, calabaza y madera, y no se parecen en nada. Esto es lo que cambia entre ellos.
Mate de calabaza: el que más sabor da y el más exigente
La calabaza es porosa. Eso tiene una consecuencia buena y otra incómoda: absorbe algo de la yerba y con los meses redondea el sabor, pero también absorbe agua, y si no la secas bien cría moho.
Antes del primer uso hay que curarlo: dejarlo con yerba húmeda uno o dos días para que se selle por dentro. Después de cada uso, vaciarlo, dejarlo secar boca abajo y no guardarlo cerrado. No va al lavavajillas.
Es el mate más bonito y el que más pide de ti. Si te apetece el ritual completo, adelante. Si buscas algo que funcione sin pensar, no es tu primer mate.
Mate de madera: el término medio
Los habituales son de algarrobo y de palo santo. La madera también es porosa, así que juega en la misma liga que la calabaza: hay que curarla antes del primer uso y secarla bien después de cada uno.
Lo que aporta es un fondo amaderado suave, menos marcado que el de la calabaza. El palo santo además tiene aroma propio, bastante presente, que o te encanta o te sobra.
Aguanta un despiste mejor que la calabaza, pero tiene un problema que la calabaza no tiene: la madera se raja. Secarla con prisa (al sol o cerca de una fuente de calor) o pasarla de golpe de agua muy caliente a fría la agrieta, y una vez abierta la grieta el mate ya no se recupera.
Resumiendo: mantenimiento parecido al de la calabaza a cambio de algo menos de carácter. Tiene sentido si te gusta la madera; no lo tiene si lo que buscas es no complicarte.
Mate de vidrio: neutro y fácil de lavar
El vidrio no aporta nada al sabor, no se cura y se lava en dos segundos. Por eso gusta a quien quiere probar la yerba tal cual es, sin capas añadidas.
Dos pegas: el vidrio solo quema al tacto, así que casi siempre viene forrado en cuero o silicona, y se rompe si se cae. Buen mate de casa, mal mate de mochila.
Mate de acero: el que menos te va a fallar
El mate de acero inoxidable es el más práctico de todos, y con diferencia el más difícil de estropear:
- No se cura. Llega, lo enjuagas y lo usas.
- No cría moho ni retiene olores, porque no es poroso.
- No se raja ni se rompe. Va a la mochila, al coche y a la oficina sin drama.
- Se lava en diez segundos, con agua y jabón como cualquier vaso.
Y hay una diferencia importante dentro del propio acero: los de pared simple queman la mano y pierden la temperatura enseguida. Los de doble capa no. Es la misma idea que un termo, aplicada al mate.
Nuestro Mate Térmico de Acero Inoxidable es de doble capa, y eso se traduce en tres cosas concretas:
- Aguanta la temperatura mucho más que un mate normal, así que las últimas cebadas se parecen a las primeras.
- No quema en la mano. Puedes sujetarlo mientras cebas, que es donde falla el vidrio y el acero de pared simple. (La bombilla sí se calienta: con el agua a 70-80 °C no molesta, con agua hirviendo sí, y esa es otra señal de que te has pasado de temperatura.)
- En verano funciona al revés. La doble capa aísla en los dos sentidos: con agua muy fría el mate se mantiene frío, y por fuera no suda ni te moja la mesa. El mate frío es además la versión más suave que existe, porque el agua fría apenas extrae amargor.
Sobre eso último conviene saber una palabra, porque te la vas a encontrar: al mate preparado con agua fría se le llama tereré. Es exactamente el mismo mate, cambiando el agua caliente por agua muy fría, normalmente con hielo y a menudo con un chorro de limón o unas hierbas. Con los veranos que tenemos aquí, es la forma más lógica de tomarlo de junio a septiembre, y es también la puerta de entrada más fácil para quien encuentra el mate caliente demasiado intenso.
Viene con bombilla, separador, cepillo limpiador y espátula, así que no tienes que comprar nada más aparte de la yerba.
Lo que el acero no hace: no te va a dar esa capa de sabor que la calabaza construye con los años. Es un recipiente neutro, y para la mayoría de la gente eso es exactamente lo que quiere.
Entonces, ¿cuál elijo?
Resumido en una línea cada uno:
- Calabaza: si te gusta el mantenimiento y quieres el sabor que solo da el uso.
- Madera: si te gusta el material y aceptas curarla, secarla y vigilar que no se raje.
- Vidrio: si lo vas a usar siempre en casa y quieres la yerba limpia, sin intermediarios.
- Acero de doble capa: si quieres empezar hoy y que la única variable sea la yerba.
Para empezar, lo ideal es el de acero. No porque sea el más noble, que no lo es, sino porque quita del medio los dos motivos por los que la gente abandona el mate en la primera semana: el curado mal hecho y el moho. Con un mate de acero, si algo sale mal es la temperatura o la yerba, y las dos cosas se corrigen en un minuto.
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El material importa menos que la yerba
Conviene decirlo claro: el recipiente influye en el sabor mucho menos de lo que influye la yerba que metes dentro y la temperatura del agua. Un mate de calabaza curado a la perfección con una yerba de secado tradicional va a saber a yerba de secado tradicional: el recipiente no cambia el perfil de la hoja.
Probamos decenas de yerbas antes de encontrar la que buscábamos para Boldo. Casi todas eran intensas y de secado tradicional, pensadas para paladares ya acostumbrados. La que elegimos es distinta: a medio camino entre el té verde y el café, sin el golpe amargo que hace que mucha gente lo deje en la primera taza.
Si el sabor es lo que te preocupa, empieza por la temperatura del agua y por entender a qué sabe el mate antes de darle vueltas al material.
Si el acero te convence, tienes el resto de la selección en mates.
Preguntas frecuentes
¿El mate de acero se cura?
No. El curado sirve para sellar un material poroso, y el acero no lo es. Enjuágalo antes del primer uso y ya está listo.
¿El acero le da sabor metálico al mate?
El acero inoxidable de calidad no transfiere sabor. Si notas metal, casi siempre es la bombilla, no el recipiente.
¿Cuál aguanta mejor el calor?
El acero de doble capa, sin discusión. La calabaza y la madera aíslan algo, el vidrio nada.
¿Sirve el mismo mate para tomarlo frío en verano?
Sí, y el de acero de doble capa es el que mejor lo lleva: mantiene el frío igual que mantiene el calor y no suda por fuera. Con agua muy fría el mate sale mucho más suave, porque apenas extrae amargor.
¿Qué es el tereré?
El mate hecho con agua fría en lugar de caliente, casi siempre con hielo y a veces con limón o hierbas. No necesitas nada distinto: el mismo mate, la misma bombilla y la misma yerba. Solo cambia el agua.
¿Y el mate de madera, se raja seguro?
No si lo dejas secar solo, a temperatura ambiente y boca abajo. Lo que lo agrieta es tener prisa por secarlo.
¿Puedo pasar de acero a calabaza más adelante?
Claro, y es el orden que tiene más sentido: primero coges el punto a la preparación, y cuando ya sabes lo que te gusta, te compras el mate bonito.
Si sigues dudando entre formatos y tamaños, tienes el repaso completo en tipos de mate: cuál elegir para empezar.
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