Mate de leche: qué es y cómo se prepara

Jarras de leche vegetales y de diferentes tipos

El mate de leche es exactamente lo que suena: mate preparado con leche templada en lugar de agua. Suena raro la primera vez y tiene mucho más sentido del que parece, sobre todo si vienes del café con leche y el mate te resulta demasiado áspero.

Por qué la leche suaviza tanto

No es sugestión. Las proteínas de la leche se unen a los polifenoles de la hoja, que son los responsables de la sensación astringente, ese punto que reseca la boca. Al quedar unidos, esa aspereza baja mucho.

Es el mismo motivo por el que el té con leche es más suave que el té solo. Y explica por qué el mate de leche funciona tan bien como paso intermedio para alguien acostumbrado al café con leche.

Cómo se prepara

Hay dos formas, y conviene no mezclarlas.

Cebando directamente con leche

Se prepara el mate como siempre y se ceba con leche templada en lugar de agua, a unos 60-70 °C. Nunca hirviendo: la leche se corta y además arrastra todo el amargor de golpe.

Advertencia práctica: la leche deja residuo graso en la bombilla y en el mate. Hay que lavarlo con jabón el mismo día, no solo enjuagarlo. Si el mate es de calabaza o de madera, mejor no hacerlo: retiene el olor.

En taza, como un latte

Más limpio y más fácil de repetir. Preparas una infusión fuerte de yerba en agua —como un mate cocido—, la cuelas y le añades leche caliente al gusto.

Es la versión que mejor funciona para el día a día, porque no ensucia el equipo y te permite ajustar la proporción. El procedimiento base está en qué es el mate cocido y cómo prepararlo.

Proporciones que funcionan

  • Para empezar: mitad infusión, mitad leche. Es el punto en el que todavía sabe a mate.
  • Si te resulta fuerte: un tercio de infusión y dos de leche.
  • Con leche vegetal: la de avena es la que mejor liga; la de almendra deja el conjunto más aguado.
  • Frío: infusión fría concentrada, leche fría y hielo. En verano funciona muy bien.

Cuándo tiene sentido y cuándo no

Tiene sentido si vienes del café con leche y el mate solo te resulta áspero, si lo tomas por la tarde y quieres algo más reconfortante, o si quieres acostumbrar el paladar poco a poco.

No tiene tanto sentido si lo que buscas es la sesión larga de veinte cebadas: la leche no aguanta bien tantas rondas y el equipo acaba pringado. Para eso, mate y agua.

Y si el problema es solo el amargor, prueba antes a bajar la temperatura del agua: mucha gente descubre que no necesitaba la leche. Lo tienes en cómo hacer un mate menos amargo.

La yerba importa más aquí

Con leche, una yerba ahumada saca justo lo peor: el humo se queda por encima de todo y el conjunto recuerda a ceniza con leche. Una yerba suave y sin ahumar es la que mejor combina, porque deja que aparezca el fondo vegetal.

Es el criterio con el que elegimos la Yerba Mate Boldo.

Preguntas frecuentes

¿La leche corta el efecto de la cafeína?
No lo elimina. Puede hacer que se note algo más gradual, porque llega con grasa y proteína, pero la cafeína sigue ahí.

¿Puedo usar leche vegetal?
Sí. La de avena es la que mejor funciona por textura; las más aguadas dejan el resultado flojo.

¿Se puede cebar leche en un mate de calabaza?
Técnicamente sí, pero no conviene: la calabaza es porosa, absorbe la grasa y coge olor. En acero no hay ese problema.

¿A qué temperatura va la leche?
Entre 60 y 70 °C. Por encima se corta y amarga.

Si vas a probarlo cebando, un mate que se lave a fondo sin problema te lo pone fácil: el Mate Térmico de Acero Inoxidable. Y si empiezas de cero, el Kit Esencial trae mate, bombilla y yerba.

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